Es momento de salir a hacer el ridículo… Al menos para mí.
Cuando vi este fragmento de la entrevista, se movió algo por dentro.
Muchas veces me encuentro, y encuentro en las personas con las que trabajo, que la vergüenza es un limitante.
Saben que hay que exponerse mas, que hay que poner la cara para dar nuestro mensaje en persona, pero "el qué dirán" es mas fuerte.
Me gustó que Austin Butler dijera "una emoción poco explorada".
Le tememos mas de lo que la hemos vivido.
Por eso, dentro de las metas de cada año, me propuse explorar mas la vergüenza.
Explorarla a drede, y que cuando aparezca el temor al juicio social, acelerar a fondo.
¿Por qué?
Porque la vergüenza lleva a escondernos, a ocultar lo que se escapa a la norma. Ahora mas que nunca, es el momento que aparezcamos con todas nuestras aristas y humanidades a flor de piel. Ahora que todo es igual y que todo es fácil. Ahora que la IA viene por todo, el humano marcará la diferencia.
Así que esta es mi propuesta este año.
Quiero salir y explorar esa emoción tan evitada.
Capaz que me arrepiento a los cinco minutos, pero tengo que explorar para conocer y luego arrepentirme.
Y que vergüenza sientan los otros. Los que critican sin mover un dedo.
Los que no hacen para no equivocarse pero luego le encuentran el pelo al huevo. O el que critica para sentirse superior.
Dejémosle la vergüenza todita para ellos.
Y que nosotros podamos poner luz sobre todos los rincones que nos impiden hacer lo que tenemos que hacer.
Que como dice Austin: "Todo lo que quieres, está del otro lado"