Toda esta fiebre de los robots humanoides nos demuestra algo:
Que somos horribles definiendo problemas.
Seguro viste en los últimos meses algún lanzamiento de un robot humanoide que prometía resolver todas las tareas de tu casa. Y al mismo tiempo viste como estos robots fallaban. O no eran lo que prometían.
Yo solo veo una cosa: No está bien definido el problema.
Sólo quieren hacer robots que se parezcan a personas, sin tener bien planteado qué necesito resolver.
Pasa igual con la IA. Ves servicios nuevos que ponen a la IA por delante del problema a resolver. Es como querer subirse a la calesita sin pensar que sólo vas a dar vueltas y vueltas.
Y si te traigo esto es porque no definir correctamente que problema resolves es causal de muerte.
Si no tenés bien definido para qué te eligen, no importa como lo comuniques, le vas a estar hablando a alguien que no existe, o a vos mismo pensando que sos tu consumidor ideal.
De los clientes que he trabajado saco dos conclusiones
– o su empresa nació por querer resolver un problema que conocían muy bien
– o lograron ajustar el rumbo para escuchar a sus clientes e intentar resolver sus problemas.
Escuchar el problema para pensar una solución,
no poner la solución delante para pensar que problema resuelve.
Es tentador, pero no funciona.
Parece tonto pero es de las cosas mas comunes que me encuentro.
Si lo tenés claro, genial.
Si no, preguntatelo.
Y si las respuestas no están claras, es momento de redefinir algunas cosas.
Si tu negocio llegó hasta acá es porque tenés la capacidad de hacer las cosas bien y sólo te falta poner el foco en las cosas correctas para crecer.