Estoy disfrutando no tener idea de nada. Ya pasé por querer saberlo todo y actuar en consecuencia de ese conocimiento vasto y divino. Ya está, es agotador.
Me amigué con el "no sé". Con la impunidad de no tener una respuesta precisa y aportar mi punto de vista en base a lo construido hasta ahora.
Es liberador. Te abre las puertas a soluciones que no pensabas que podías conseguir. No estás limitado a lo que dice el libro y como "no sabés", el ego ya está sentado en el asiento de atrás haciendo lugar a las ideas de otros.
Asumir que no tengo la respuesta a todo y que la experimentación nos dará las soluciones es mi nuevo faro.