Terminé de definir el negocio que quiero y me di cuenta que yo no soy la persona adecuada para llevarlo a cabo.

Todavía.

Si podemos inventar un negocio donde antes no había nada, podemos convertirnos en las personas que necesitamos para nuestro negocio.

Nada es de golpe. Son pequeñas batallas que vas librando.
Algunas las ganas, y las que te toca perder las seguís librando hasta ganar.

Si algo te da mucho miedo, lo dividimos entre 100 y hacemos ese 1% hasta lograrlo.

Incluso aquello a lo que pensás que no vas a poder nunca.

Por ejemplo:
– Primer semestre de facultad y no podía leer ni un párrafo del libro en un trabajo en equipo porque mi tartamudez no me dejaba avanzar ni dos renglones. 
-El año pasado tuve que dar clases en aulas llenas de gente grande y donde la mitad ni siquiera quería estar ahí.

Y salieron muy bien.

O en una carrera organizada por la escuela de mi hijo, que me dieron el micrófono para hacer de “Maestro de Ceremonias” mientras los corredores se estaban impacientando por el retraso que teníamos en la largada.

Y salió bien.

En el medio pasó un montón de tiempo, pero si no empezaba por ese 1% nada hubiera cambiado.

Después que desbloqueas una habilidad, es un cascarón del cual no volvés más. Sos otra persona, que sólo quiere seguir rompiendo el siguiente cascarón.

Por eso fijate que persona necesitás ser para poder estar detrás del negocio que querés.
Y ponete a trabajar en ello.

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Si necesitás acompañamiento en la definición de tu negocio y en la voz que necesitás para llevarla a cabo, me escribís y nos conocemos.

Si no te animás, podés empezar ese 1% leyendo mi newsletter o escuchando Camino Amarillo que viene quedando bárbaro.
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