¿Cuánto es mucho y cuánto es demasiado poco? Hay un balance mágico pero necesario. Lo único seguro es que la repetición es nuestra aliada cuando queremos hacer que un mensaje quede en el otro.
Desde que vamos a la escuela, cada lección se dice y se repite, se practica y se vuelve a repasar. Cuando recibimos un mensaje publicitario el dardo intercepta una y otra y otra vez.
Aunque sea algo poco sexy, es uno de los mejores mecanismos que tenemos.
Un evento aislado raramente se convierte en recuerdo, pero aquello que solemos vivir periódicamente se vuelve una costumbre.
La repetición es el código que necesita nuestra mente para darle lugar en su disco duro.
En esta práctica lo más difícil es no aburrir.
Por ello es que debemos de tener la capacidad de dar el mismo mensaje, de diversas maneras a través de varios medios.
Una y otra vez
Concentrarse en el mensaje final e innovar en la entrega. Con esto logramos también llegar a nuevas personas.
No le huyas.
Hacé que forme una parte fundamental de tu comunicación.