De niño desarmaba la mayoría de los juguetes que recibía. No había manera, el entretenimiento inicial moría rápidamente y empezaba la inquietud de la mecánica interna. Necesitaba saber cómo ese tanque futurista movía tantas piezas al mismo tiempo…

Esa inquietud no fue sólo de la niñez.

¿Te pasó alguna vez que se rompe algo en tu casa, y cuando viene el servicio técnico lo resuelve tan rápido que hasta te da rabia?

Al día de hoy cuando se rompe un electrodoméstico en casa, primero lo desarmo, y luego tomo una decisión. La mayoría de las veces suele ser algo muy sencillo de solucionar, pero que si no desarmamos todo, no lo podemos ver.

Y en el medio aprendiste cómo funcionaba algo mas de este mundo que te rodea.

En lo personal, necesito saber como funciona todo para poder saber si lo podemos hacer mejor.

Por esto es importante mirar nuestra historia para entender quiénes somos y para qué estamos aquí.

Los eventos de nuestra vida son un gran “Une los puntos”. Cada día, cada evento que nos sucede deja una marquita. Esas marcas se van acumulando, hasta que un día todo aquello que parecía no tener sentido revela una imagen mucho más grande de lo que imaginamos.

Estos puntos no están numerados.
No sabemos por dónde empezar ni cual es el siguiente.
Pero si miramos fijamente, podemos empezar a vislumbrar un orden.

Cada hito en nuestras vidas tuvo una semilla en el pasado y es, al mismo tiempo, la semilla de algo que vendrá en el futuro.

Este fin de año que se nos está viniendo encima es una época ideal para mirar hacia atrás y ver que nos queda de aquello que vivimos. Si vamos juntando las pistas se nos puede revelar un camino mucho más disfrutable que el actual.

Está en nuestras manos unir los puntos o desperdiciar esta oportunidad.