Cuánto más grande me pongo, menos certezas tengo. Pero esas que quedan se vuelven máximas para la vida. Una de las más importantes es que no importa lo que pase, siempre hay que estar en movimiento.
El crecimiento está en la acción.
Es cierto que a veces hay que frenar para pensar y tomar aliento. Pero si esa frenada dura mucho tiempo cuesta cada vez más volver a arrancar.
Como esto de escribir periódicamente en Linkedin. Ya lo tenía como un hábito y cuando necesité frenar, después fue cada vez más difícil de retomar.
Si algo tan pequeño como escribir un posteo puede costar, imaginá volver a tomar las acciones que son necesarias para que tu negocio siga creciendo.
Estar en movimiento evita que se atrofien los músculos.
Esto es una carrera que no termina nunca.
Podemos aminorar el paso, pero intentemos no detenernos.
La vida es una ruedita de hamster que le da luz a toda una ciudad.
Si dejás de moverte salta un apagón en algún lado.
—
Creo que volví.
Eso lo dirá mi próximo posteo. 😉