“Por favor Dios, por favor. Abre mi corazón y mándame una señal" decía Richard en Comer, Rezar, Amar.
Y que pasó?
Terminó con el pecho abierto de par en par por una operación.
Hay que tener cuidado con lo que uno pide porque en una de esas pedís una silla, y llega partiéndose en tu cara.
Yo venía pidiendo mas clientes.
Y llegaron de una manera que no los podía manejar.
Varias semanas durmiendo 3 o 4 horas para cumplir con todos,
mientras me iba desarmando por dentro y por fuera.
Me tomé unos días para reacomodar todo y aquí estoy.
Como Adelle diciéndote, "Hello, It's me…"
Y pidiéndote que planifiques tu negocio, incluso aquello que deseas con mucha fuerza.
Para que tus objetivos se cumplan,
a tu ritmo,
a tu manera.
Y no como una silla en la cara.