Faltan 3 meses para que termine el año y apuesto a que la mayoría no logró todo lo que se propuso 9 meses atrás.

Puede ser tu culpa o no.
No lo sé, ni me importa en este momento.

Cuando tenés algo que cumplir y te vas quedando sin tiempo, mirar atrás y lamentarse por todo lo que no hiciste sólo hace que te quedes con menos tiempo.

¿Que hay que analizar para saber qué pasó y corregir?
Sí, seguro.

Pero ahora dejame concentrarme en lo que tengo para hacer y los recursos que me van quedando.

Te lo digo porque esta semana me encontré con un video que grabé en enero sobre lo que quería lograr este año.
Y te puedo confesar que es triste saber que no llegué ni al 30% de todo lo que me propuse.

Como trabajo con pymes y emprendedores, te puedo asegurar que esto sucede mucho mas de lo que nos gustaría confesar.

Pero, entonces para qué planificás, si cuando lo hiciste no cumpliste tus objetivos?

Porque prefiero saber hacia dónde quiero ir y cómo tengo que llegar.
Porque necesito saber en dónde tengo que poner mis recursos.
Porque un 30% es mejor que nada.
Y porque revisar esos objetivos a esta altura del año me hace recalcular para poner mis balas en aquellas cosas que realmente pueda lograr.

Somos humanos, no máquinas.
Podemos hacer mas que congelarnos, atacar o huir.
Podemos organizarnos para actuar de la mejor manera posible.

Pero para eso hay que frenar, calcular y actuar.

Hoy, lejos de sentirme desesperado por intentar meter todo lo que no pude en lo que queda del año, me siento concentrado y con mas ganas que nunca.

Elegí dos cosas.
Sólo dos cosas.
Y ahí va mi energía.

Apago el ruido de todo el resto.
Que el universo se encargue de alinear el resto de los planetas.
Yo sólo tengo dos cosas para hacer.

Te invito que mires para adelante.
No en los próximos 3 meses.
Mirá los próximos 3 años.
Y fijate cual es el paso mas pequeño que puedas lograr para estar mas cerca.
Concentrate sólo en ese paso y uní los puntos que te faltan para llegar ahí.

Que si te concentrás en una sola cosa, te puedo asegurar que parece que se detuviera el tiempo.
O al menos deja de importar lo rápido que se nos escurre entre los dedos.


Estoy iniciando nuevos procesos con clientes para este último trimestre.
Y si pudiera contarte todo lo lindo que pasa cuando se apaga la desesperación, ya me estarías escribiendo.
Que juntos no vamos a hacer todo lo que no se hizo, pero vamos a quedar un paso mas cerca.