¿Sabés realmente cuál es tu negocio?
No me refiero a lo que hacés. Ni a lo que vendés. Me refiero a para qué existís como empresa.
A la razón de fondo por la que tus clientes te eligen.

Para explicar esto, analicemos a una megaempresa: Disney.

¿Qué vende Disney en realidad?

Si le preguntás a ellos quizás te dicen que su negocio es el de brindar experiencias mágicas para toda la familia, o algo así.

Pero todo eso es superficie. El negocio real es otro.

Disney te vende un refugio emocional.

No vende solo entretenimiento.
Te vende: “Acá vas a estar bien. Esto lo podés compartir con tus hijos. Vas a salir con el corazón lleno y sin riesgo.”

Por eso es un refugio emocional. En un mundo hiperconectado, donde todo el entretenimiento está estudiado científicamente para que sea una droga adictiva para tus hijos, Disney te da un lugar seguro.
En una película, serie, o un parque de diversiones.

¿Y cómo gana plata con eso?
Crea (o compra) propiedad intelectual, y la monetiza de forma integrada en todos los formatos posibles: Películas, series, productos, parques, música, cruceros, canales.

Te vende el derecho a habitar los universos que controla.

¿Y a vos qué te importa cuál es el negocio de Disney?

Te importa porque te ayuda a definir qué hace tu negocio.
Te importa porque definir qué hace tu negocio te ayuda a:
– Comunicarlo mejor a tus clientes.
– Tener claro hacia dónde podés expandirte y seguir siendo coherente con tu marca.
– Descubrir oportunidades que ahora no estás viendo.
– Saber ganar más dinero al entender mejor qué estás resolviendo.

Este artículo nació porque estoy hace semanas con la historia de una clienta en la cabeza. Definiendo cuál es su negocio para poder expandirse con mayor seguridad.

Porque mi negocio es alquilarte un espacio en mi cabeza. Y que esta máquina que no para, termine de desenredar la madeja de tu negocio, para que puedas crecer con más certezas.

Ese es mi negocio, y lo monetizo cuando te decidís a dar el paso.