Agarrarse muy fuerte a una decisión errada es el principio del fin de cualquier emprendimiento. Si no fijate como en EEUU acaban de bajar al candidato demócrata porque se dieron cuenta que no estaba a la altura de la situación.
Pusieron todas las pilas en un candidato que no era el adecuado.
El error pudo haber estado ahí.
Errores cometemos todos.
El verdadero problema es que a veces el orgullo puede más y queremos hacer fuerza para demostrar que no estábamos equivocados y terminamos hundiéndonos aún más.
El famoso PIVOT.
Eso que te enseñan en basquet que dejás un pie fijo y lo usás de eje para girar todo el cuerpo.
No cambiamos de posición pero quedamos mirando para otro lado.
Esta explicación burda sirve para bajar la ansiedad frente a situaciones donde debemos ajustar el rumbo de nuestro negocio. En donde nos damos cuenta que tomamos decisiones equivocadas y tenemos que pararnos en un eje y mirar para otro lado.
No es tan grave.
Es tremendamente necesario.
Si te estás dando cuenta que hay que cambiar el rumbo, no la duermas mucho tiempo que te podés estar hundiendo en el lodo sin darte cuenta.
Si precisás ayuda avisame.