Te dan una vela, una caja de fósforos y una caja con tachuelas. Tenés que fijar la vela a un tablero de corcho, prenderla y que la cera no caiga al piso.¿Cómo lo resolvés?
Este experimento se publicó en 1945 y cómo te disponían los elementos era factor fundamental para que las personas logren resolverlo o no. Cuando los fósforos y las tachuelas se presentaban fuera de sus cajas los participantes lograban encontrar la solución en la mayoría de los casos.
Es que cuando la caja de las tachuelas deja de ser sólo “la caja de las tachuelas” pasa a ser una plataforma perfecta para la vela.
Y problema resuelto.
Muchas veces no es que seamos menos inteligentes que otros al no poder resolver algo. En la mayoría de los casos vemos el problema a resolver de una manera en que nos cuesta encontrar la solución adecuada.
¿Y cómo hago?
Un factor común que a mí me resulta es desarmar todo.
Tengo un electrodoméstico roto y lo desarmo, de la misma manera que desarmo las situaciones en los negocios que me toca acompañar.
No te quedás con el problema tal cual lo recibís, lo dividís en la mayor cantidad de partes posibles para entender qué es lo que tenés entre manos.
Lo que no funciona queda aislado y el elemento que te sirve para resolverlo queda a simple vista.
Como la caja que en realidad era el soporte para la vela que necesitabas.
En otros casos sirve para darte cuenta que el problema no es tan grande como parecía.
Es como un tanque de guerra que no funciona porque tiene un engranaje roto. Vemos la situación del tamaño de un tanque de guerra, pero lo que tenemos que resolver es del tamaño de un engranaje.
Nos quita ansiedad y preocupaciones y nos facilita la resolución.
Todo problema tiene incluída la solución en sí mismo.
Siempre está ahí, pero lo difícil es poder verlo.
Si tenés algo que solucionar, desarmalo y contame.
Y si te cuesta un poco, me avisas y lo podemos hacer juntos.