2023 viene siendo tremendo año. Me animé a cosas que antes no imaginaba que podía hacer.

Llegaron mas clientes de los que pensé que se podían conseguir.
Pero varios de los que llegaron se fueron.

¿Por qué?

Algunos por mi culpa, otros porque no éramos el uno para el otro.
Sencillo.
Sin drama.

Para perder clientes primero tienen que llegar y antes llegaban de a cuenta gotas.

Necesitaba que empiecen a llegar más para terminar de aprender sobre qué clientes son para mí y sobre cuáles eran mis límites.

Los míos y los de mi equipo, que antes tampoco tenía.

Todo esto siendo tremendamente crítico con mi trabajo y sometiendo las situaciones a terceros para que me puedan dar su crítica honesta.

Lo mejor de todo es que llegaron más de los que se fueron, y el balance sigue siendo positivo.

Esto tampoco me lo contó nadie, que crecer duele y que a veces hay que encontrarle el lado positivo a aquellas cosas que parecen no serlo.

Cada cliente que no fue es una oportunidad para crecer y siempre dejan enseñanzas que nos hacen mejores.

Prefiero crecer así que quedarme en el molde.