"¿No te aburrís de estar solo todo el día?" – Me preguntó uno de mis hijos, y algo dentro de mí se rompió…
O ya estaba roto y de pronto esta simple pregunta supo echarle luz…
Independientemente de la "respuesta de padre" que le di, no pude dejar de pensar en eso.
No es que me aburra. No hay manera de aburrirse cuando trabajas por tu cuenta en algo que te apasiona. Pero sí noté que hay cosas que extraño de las épocas en donde no estaba solo.
Una cierta nostalgia del trabajo en equipo, de sumar neuronas, de logros mucho mas grandes que aquellos que puedo lograr por mi cuenta.
De no ser un hombre orquesta y potenciar a otros mientras potencian mis habilidades al mismo tiempo.
No sé…
Me imagino que no debo ser el único que le pasa.
Es fantástico trabajar por tu cuenta, pero nada es perfecto.
Dicen que los hijos son el espejo de uno mismo…
Y quizás esa pregunta me la estaba haciendo yo desde otro lado.