Hace poco hablaba de prepararse para cuando venga la tormenta y…
… a ver, el cielo se está poniendo raro…
Te cuento algo personal para que veas lo que me pasa:
En plena adolescencia echan a mi viejo de su trabajo principal. Tenía dos, pero uno era mucho mas importante que el otro.
Mi padre en sus cuarentas y según su propio jefe un tipo muy capaz que le hizo ganar a la empresa mucha guita e hizo que no pierdan otra tanta plata más.
Pero en algún momento echar a todos los «seniors» y contratar a gente por la mitad de salario le pareció un buen negocio.
Ahí viví lo que es ser capaz, tener un diferencial, ser un verdadero «problem solver» y aún así no conseguir un trabajo para poder volcar todo ese potencial.
Será por eso que cuando era empleado saltaba de laburo antes de los dos años. Decía que era porque llegaba a un «techo» o simplemente porque me llamaban de otro lugar mejor por mas dinero.
Ahora de grande pienso que era porque prefería irme antes que me puedan echar. El miedo estaba siempre ahí, aunque no había razones para pensar que eso podría suceder.
Desde que estoy metido en el mundo de la estrategia mi mantra es que cada uno pueda vivir la vida que merece. Que puedan explotar el potencial que tienen y que les sirva para apalancarse hacia el futuro.
Será por esa experiencia? No sé, pero creo que tiene algo que ver.
Por eso cuando veo que el criterio para echar gente es el mismo que vivió mi viejo cuando era mas chico, te digo que realmente me hierve la sangre.
Me lo tomo personal aunque no tenga nada que ver, porque siento el dolor que provoca que te dejen afuera de un sistema en donde ponés todo de vos para que al otro le vaya bien.
No hay magia en esto. Hay que ocuparse de uno siempre, haya tormenta o no. Porque te vas construyendo un camino que te brinda mas oportunidades. Que te permite saltar, moverte o tan sólo ir girando el rumbo hacia donde seas mas feliz.
Si no lo estás haciendo, contale al mundo en qué sos bueno.
Y si empezás a tener tiempo libre, empezá un proyecto en el que puedas volcar todo lo que tenés. Ocupa tu cabeza y es la mejor manera de canalizar el potencial en algo visible.
Y en una de esas, ese proyecto puede ser tu próximo medio de vida, o la forma para que alguien que valore lo que hacés te contrate.