Cada vez hay más ruido en la vuelta. Más y más expertos se suman a compartir lo que saben, o lo que les parece que importa, y al final, la persona que está del otro lado termina tan intoxicada de información que no hace nada.

Será que estoy más viejo, pero mi realidad es otra. Tengo cada vez menos certezas e intento ser lo más abierto posible a saberme equivocado y aprender de todo lo que está en la vuelta.

Después de un par de cachetadas de realidad, me di cuenta que en lo único que creo son en aquellas conclusiones que provienen de mi propia experiencia. 
Porque hasta lo que escribe un mega-experto en su best-seller se puede hacer pedazos a los 5 minutos cuando alguien viene y demuestra lo contrario.

Están saliendo disciplinas “nuevas” todo el tiempo. Viene alguien, rejunta un par de cositas viejas, le pone un nuevo nombre y ya puede vender su método exclusivo.

Ojo, entiendo que es necesario. Todos queremos un producto que nos pertenezca para poder vender.
Incluso yo tengo que ponerle nombre a todo lo que hago para poder venderlo. Si no se pierde en el éter.

Pero de ahí a inventar, no. 
Ya está todo inventado.
Yo junto lo que me parece que funciona y te vendo el tamiz de mis neuronas, que mis clientes dicen que aportan algo de valor.

A lo que voy. Tenemos que hacer todo más sencillo. 
Tenemos un par de tiros nada más. 
A nivel de tiempo, energía y dinero.
Hay que elegir bien.
Una pelota, un arco y patear hasta que hagamos goles.
No me interesa si te ponés la mejor ropa, el mejor calzado o si te enseñan a hacer los jueguitos de Messi.
Elijo un gran objetivo y vamos a fondo. Lo dominamos, y vamos por el siguiente. 
Y así van saliendo las cosas.

Estoy cerrando un proceso de consultoría con unas clientas fantásticas. Definimos las bases, empezamos a mover la rueda y salimos a buscar clientes. 
Algo que parece sencillo en las letraS, pero que como trato con humanos, siempre tiene sus recovecos. 
Y me interesa estar presente el tiempo necesario hasta quedarme tranquilo que el conocimiento y las capacidades están haciendo lo necesario por ese negocio que sostienen.

Se cierra un proceso y se abre 1 cupo.
Para trabajar 3 meses.
3 meses porque es lo que a mí me funciona.
Suficientemente largo para atender lo necesario y suficientemente corto para ponerte en acción y que no te duermas sobre un montón de cursos grabados o pdf’s guardados en una carpeta olvidada de tu compu.
3 meses en los que salís un par de escalones más arriba. No salís con el negocio resuelto, pero sí con certezas, seguridad sobre lo que hay que hacer y lo que no, y haciendo lo necesario para seguir creciendo

Si te interesa que trabajemos juntos, escribime.
Charlamos y vemos si soy lo que tu negocio necesita.
Pero no te duermas, que yo también tengo un par de tiros nada más.