Camino Amarillo Camino Amarillo / Episodio 14

El gorila que vende chocolate

marzo 2026 · 13:54

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0:00 — Un gorila tocando la batería para vender chocolate

¿Qué tiene que ver un gorila tocando la batería para vender chocolate? Nada, absolutamente nada. Sin embargo, esa campaña de Cadbury se convirtió en una de las más efectivas de la historia del marketing moderno. Hoy vamos a hablar de por qué la fama es probablemente el activo más valioso que puede tener tu marca. Y no estoy hablando de ser influencer ni de tener millones de seguidores — estoy hablando de algo mucho más simple y mucho más poderoso.

0:41 — Lo que dejé afuera del episodio anterior

En el episodio anterior hablamos del reporte The Long and the Short of It de Les Binet y Peter Field, y vimos cómo las marcas que invierten en el largo plazo crecen más que las que solo se enfocan en resultados inmediatos. Pero dejé afuera a propósito una pieza fundamental del reporte — una de las que explica por qué el largo plazo funciona tan bien. Esa pieza es la fama.

Binet y Field encontraron que la fama es el principal predictor de crecimiento de una marca. Más que la diferenciación, más que la lealtad, más que cualquier otra métrica que se te ocurra — las marcas famosas venden más. Eso es un hecho.

1:40 — Qué es la fama en el marketing

Cuando hablamos de fama en marketing, no estamos hablando solo de celebrities ni de viralidad. Estamos hablando de algo más concreto: ser conocido por mucha gente y que esa gente hable de vos. Parece sencillo, pero es muy poderoso.

La fama en el branding es presencia mental — estar en la cabeza de las personas cuando llega el momento de comprar. Que te recuerden, que te reconozcan, que sepan que existís. Y acá es donde aparecen los datos del reporte: las campañas que construyen fama generan en promedio el doble de efectividad comercial que las campañas que solo comunican diferenciación o los beneficios puntuales del producto.

¿Por qué pasa esto? Porque la mayoría de las compras no son verdaderamente planificadas. La mayoría de las veces la gente no está comparando activamente todas las opciones ni leyendo las especificaciones de cada producto. Está comprando lo que le viene a la mente primero, lo que conoce, lo que le es familiar. Por eso las marcas famosas crecen más rápido — no porque sean mejores, sino porque están siempre presentes mentalmente cuando eso importa.

3:10 — El vendedor que canta en la calle

Paul Feldwick en su libro Why Does the Pedlar Sing tiene una metáfora perfecta para explicar por qué la fama funciona. Pensá en esos vendedores en la calle que cantan o gritan para vender, los que te arman un show, los que te llaman la atención con su voz o con algún espectáculo. La pregunta del autor es: ¿por qué cantan si lo que quieren es vender?

No te cantan para entretener. Su trabajo no es ese. No cantan porque tengan una voz espectacular. Cantan porque necesitan que te des cuenta de que están ahí. Necesitan destacar en el ruido de la calle. Y acá está la clave: la canción de ese vendedor no habla de las características del producto — no dice «mis manzanas son mejores». La canción es simplemente un dispositivo para ser notado. Una herramienta, un mecanismo para generar atención.

Feldwick dice algo que rompe con un concepto bastante instalado: la fama no es solo búsqueda de celebridad. La fama tiene una función comercial. Durante mucho tiempo nos dijeron que la comunicación de marca tiene que ser racional, tiene que comunicar beneficios, tiene que arrancar con argumentos. Pero no generás valor de marca con datos — lo generás con emociones. Y las campañas más efectivas son aquellas que primero construyen fama y después venden. Primero ganate la confianza, hacé que la gente quiera estar cerca, quiera saber qué tenés para ofrecer, y después venís con la oferta.

5:50 — El gorila de Cadbury

En 2007, Cadbury estaba en problemas. Había tenido algunos problemas de producción que generaron problemas de salud en consumidores — un escándalo a gran escala que dañó la marca. Las ventas empezaron a caer y la percepción pública tocó los peores niveles de su historia. La marca necesitaba hacer algo grande, algo que cambiara la conversación.

¿Qué hicieron? Pusieron a un gorila tocando la batería al ritmo de «In the Air Tonight» de Phil Collins. Son 90 segundos de un gorila en una batería. Nada de producto. Nada de logo hasta el final. Sin mensaje racional. Sin nada que tenga que ver con chocolate.

Y aun así se hizo viral — antes de que viral fuera siquiera una palabra de uso común. La gente lo compartía, lo comentaba. Había sketches y parodias sobre el aviso. Y cuando algo llega al nivel de parodia, es porque ya está suficientemente difundido en la gente como para que se pueda hacer una parodia sobre eso.

¿Y los resultados? El aviso funcionó comercialmente. Las ventas del producto estrella — el chocolate con leche — crecieron un 9% en los primeros meses posteriores al aviso. La preferencia de la marca subió significativamente, y todo el impacto negativo del escándalo previo se revirtió.

Feldwick analiza este caso en detalle y señala algo clave: la campaña no intenta convencerte de nada. No te dijo que mejoraron la fórmula. No te dijeron que Cadbury es mejor que otras marcas. Solo hicieron notar a la marca. Te hicieron hablar de Cadbury, te hicieron recordar a Cadbury. Construyeron una presencia mental masiva. Y cuando llegó el momento de comprar chocolate, Cadbury ya estaba ahí — fresco y disponible en tu cabeza.

La fama vende más que la persuasión porque llega a más gente y llega de una forma que la persuasión racional no podría nunca.

8:37 — Cómo construir fama sin el presupuesto del gorila

«Okay, yo no tengo el presupuesto para poner un gorila con batería.» Lo entiendo. Pero la fama no es solo sobre presupuesto. Obviamente que ayuda, pero es sobre ideas, sobre principios. No necesitás millones de dólares para aplicar esto. Necesitás entender cómo funciona la fama y diseñar la comunicación en consecuencia.

Primero: buscá un impacto potente. Va a ser mucho mejor que 1.000 personas te vean de una vez que 100 personas te vean 10 veces, porque la fama se construye llegando a mucha gente. Necesitamos una llegada amplia — algo que haga que muchas personas estén hablando de esto.

Segundo: es mejor ser memorable antes que ser persuasivo. Dejá de intentar convencer a tus clientes con un argumento super racional en cada pieza. Enfocate en ser recordado, en generar una reacción emocional — eso es lo que queda realmente grabado, lo que la gente quiere compartir o comentar. El gorila de Cadbury no te convence de nada, pero no te lo vas a olvidar.

Tercero: consistencia a largo plazo. No vas a conseguir fama solo con un impacto potente que llegó una vez. Esto se construye con presencia constante a lo largo del tiempo. Binet y Field remarcan esto: las marcas que sostienen campañas de fama durante años son las que logran crecer exponencialmente. No se trata solo de hacer mucho ruido de una vez, sino de hacer ruido e intentar estar siempre presente.

Cuarto: no tengas miedo de ser llamativo. Hay marcas y directores que tienen miedo a hacer algo diferente. «Eso no es lo que hace la industria.» Pero precisamente eso es lo que funciona. Si todos en una industria hacen lo mismo, ser diferente es la manera más rápida de construir fama. El gorila funcionó porque nadie más estaba haciendo algo así — lo primero que hizo fue separarse del resto.

12:21 — La fama es una herramienta comercial

La fama es uno de los activos más valiosos que puede tener una marca. No es vanidad, no es algo superficial — es una herramienta comercial. Las marcas famosas venden más porque están presentes mentalmente cuando la gente va a comprar. Y la mayoría de las compras se deciden en segundos, no después de una larga comparación.

La pregunta que te dejo: ¿estás haciendo algo para construir fama? Y acordate que no es viralidad ni seguidores — es estar presente en la mente de mucha gente de forma consistente y memorable. Porque si no estás en la cabeza de la gente, no importa qué tan bueno sea tu producto: no vas a crecer. Tenés que salir a hacer ruido, tenés que ser memorable, tenés que intentar hacer que la gente hable de vos.