Camino Amarillo Camino Amarillo / Episodio 07

Detrás del miedo

marzo 2026 · 10:34

Escuchar episodio

Transcripcion

Editada para lectura
0:00 — El freno más importante

¿Te pasó alguna vez que sabés que tenés que tomar una decisión determinante y no lo hacés? ¿Por qué pasa esto? El miedo suele ser, en la mayoría de los casos, el freno más importante que nos impide tomar las decisiones que tenemos que tomar. La pregunta es: ¿por qué las personas no hacen aquello que saben que tienen que hacer para llegar a donde quieren ir?

Sócrates decía que el miedo no es más que la idea de un mal inminente. Aristóteles profundizaba un poco más y decía que el miedo es un sufrimiento nacido de imaginar un mal venidero que puede provocar dolor. Partiendo de ahí podemos traducir que el miedo es algo que pasa solo en nuestra mente, que intenta protegernos de un dolor. Pero el miedo en sí mismo también nos provoca sufrimiento. Esta inacción que nos genera nos deja en un lugar desagradable.

Por más que responda a una cuestión de supervivencia — donde el miedo podría llegarnos a salvar la vida — hay aspectos de nuestra cotidianidad donde nuestra vida no corre peligro por las decisiones que tomamos. En esos casos el miedo es, en gran medida, inútil.

2:06 — El miedo y el conocimiento

En este estudio del miedo también aparece algo importante: el miedo se produce cuando hay una falta de conocimiento. La posibilidad de que nos pase algo doloroso se presenta solamente sobre aquello que no conocemos — es incertidumbre. Por eso analizar la situación que nos da miedo siempre nos va a dar más herramientas. Va cortando esa brecha entre el ahora y esa acción futura. Cuanto más sabemos, el miedo va bajando porque va bajando la incertidumbre.

En este caso siempre hay que preguntarse: ¿qué es lo peor que puede pasar? Muchas veces lo que nos da miedo es tomar acción sobre algo que desconocemos. Pero cuando damos un paso más largo y pensamos en lo peor que podría pasar, y bajamos ese pensamiento a tierra, nos damos cuenta de que nada es tan grave y de que podemos contener la situación.

No hablo de ser valiente o no — no es un tema de valentía. Tener miedo es natural. No tener miedo no es ser valiente: es temeridad, y eso es hasta peligroso. La valentía está en actuar a pesar del miedo. Una manera sencilla de ser valientes es someter el miedo a un juicio: ponerle foco a lo que debemos hacer sin pensar solo en lo que tenemos que sufrir para obtenerlo. Pensar en la meta y saber que ese dolor es parte del camino. Tomar acción en presencia del miedo no solamente es valiente — es necesario para crecer.

4:22 — Una carta al miedo

Elizabeth Gilbert, la autora de Comer, Rezar, Amar, en su libro Big Magic — que a mi entender es un libro hermoso — le escribe una carta al miedo. Ella lo asocia más con la creatividad, pero al leerla me permitió tener una imagen muy clara de cómo es una relación saludable con el miedo y qué lugar debe tomar en el trayecto de nuestro negocio. Va así:

«Querido miedo: la creatividad y yo estamos a punto de emprender un viaje por carretera juntos. Entiendo que te unirás a nosotros porque siempre lo haces. Reconozco que crees que tienes un trabajo importante que hacer en mi vida, y que te lo has tomado muy en serio. Aparentemente, tu trabajo es provocar un pánico total cada vez que estoy a punto de hacer algo interesante. Y puedo decir: eres excelente en tu trabajo. Así que por todos los medios, sigue haciendo tu trabajo si sientes que debes hacerlo. Pero también haré mi trabajo, que es trabajar duro y concentrarme. Y la creatividad estará haciendo su trabajo, que es seguir siendo estimulante e inspiradora. Hay mucho espacio en este vehículo para todos nosotros. Así que siéntete como en casa. Pero comprende esto: la creatividad y yo somos los únicos que tomaremos decisiones en el camino. Reconozco y respeto que eres parte de esta familia, y nunca te sacaré del medio. Pero aún así, nunca seguiremos tus sugerencias. Se te permite tener un asiento y se te permite tener voz, pero no se te permite tener voto. No está permitido tocar los mapas. No está permitido sugerir desvíos. No podés jugar con la temperatura. Ni siquiera podés tocar la radio. Pero por encima de todo, mi querido viejo amigo: tenés absolutamente prohibido conducir.»

6:22 — Cómo activar desde el miedo

Ahora sabemos que existe y qué puede provocar. Pero, ¿cómo podemos activar desde el miedo?

Lo primero y más importante es reconocerlo. Saber que no estamos accionando por miedo, y no escondernos detrás de excusas que inventamos en el camino. Muchas veces veo que la gente no acciona por miedo y le pone excusas de circunstancias externas que validan esa inacción. Asumamos que es miedo — y a partir de ahí podemos plantear un plan de ruta. Si no, no lo vamos a poder hacer nunca.

Lo siguiente es imaginar todos los escenarios posibles. Si estuviéramos haciendo esa tarea que no nos animamos, ¿qué es lo peor que podría pasar? Cuando ves que no es tan grave, todo se calma y es mucho más sencillo avanzar. Muchas veces la inacción nos trae peores consecuencias que aquello que tememos.

Y esto es de a poco, como todo. Tenemos que empezar por la mínima expresión: entender cuál es el paso más pequeño que puedo tomar para atravesar ese miedo, planificarlo y hacerlo. Lo más fácil es pensar en un paso tan pequeño que parezca ridículo no darlo. Ese es el truco para avanzar — porque el siguiente paso será más fácil, y el que viene después más todavía, y vamos a poder dar pasos cada vez más largos que nos van a acercar a aquello que antes parecía imposible.

8:40 — Una historia personal

Te puedo contar una historia personal que parte desde el miedo. Estuve toda mi vida cargando con una tartamudez que de niño me hacía objeto de cualquier tipo de bromas de mal gusto que puedan existir. En la facultad, recuerdo en el primer semestre de la primera materia que no podía hacer un trabajo en equipo, no podía leer un párrafo entero del pánico que me daba equivocarme. Y eso, como podés imaginar, agrandaba aún más mi ansiedad y mi tartamudez — se hacía algo imposible.

Y hoy estoy acá, grabando un podcast del cual me siento orgulloso y muy cómodo de hacer. En el medio pasó muchísimo tiempo — esto no fue de un día para el otro. Pero animarme a dar las mínimas expresiones hacia aquello que me daba miedo me permitió estar del otro lado. Al día de hoy tengo otros tantos miedos, pero no ese. No porque la tartamudez haya desaparecido — sucede — sino porque ya no me importa.

Esta es mi pequeña historia de uno de los miedos que logré transitar. Te la comparto para que entiendas que vos también podés tener muchos o pocos, pero que si empezás de a poquito vas a poder atravesarlos. Y que el miedo también puede ser el faro que nos lleve a los lugares a los que queremos llegar.